MUSICALS ARE NOT UNREAL

EN: Warning: This post is over two years old, so it's possible that the views, opinions, links or instructions reflected on it do not correspond with the way I think now or the way things currently work. I have evolved (and so have the World and the Internet), so it might be advisable to just take this entry for a glimpse into the (my) past. :)

ES: Atención: Este artículo tiene más de dos años de antigüedad, de modo que los puntos de vista, opiniones e instrucciones que se vierten en él pueden no corresponder con cómo pienso ahora o cómo funcionan las cosas en la actualidad. He evolucionado (y también lo han hecho el mundo e Internet), así que probablemente lo más recomendable sería entender esta entrada como un simple reflejo del (de mi) pasado. :)

Not at all. Even though I am not a music freak (I’m a total illiterate as far as some aspects is concerned), my life is a musical, and sometimes things happen there as in the so-called unreal parts in musical films. Today (and somewhat yesterday too, when I went to Galeria Lódzka to give a practical lesson about shopping in Spanish to one pupil of mine :)) are good examples of that.

I’m really tired right now, so I will only post an outline of the “film” ;). I will call it Idę na Zachód na spacer (“I’m going for a walk to the West”, I think :P). Here it goes:

– Día de la Constitución en Polonia. Me visto patriótica: blanco y rojo. Santo Jud. Comida padres, me hincho de pastel. J. no se encuentra bien y no le apetece salir.

– Voy a casa, lavo mis camisetas favoritas a mano por si me equivoco con el programa de la lavadora y las echo a perder. Canto. Llaman por teléfono. Charlo por teléfono en polaco con Kasia S. Ya tengo una vida social intensísima en este idioma. Sonrío y bailo.

– Salgo de Radogoszcz hacia las 15.30 en autobús hacia el centro. Calor intenso.

– Conecto el reproductor de mp3 con algunas de las miles de canciones polacas que me ha pasado TG. Son los títulos de crédito.

– Empiezo a andar a las 16.00 desde Zachodnia-Legionów. Pongo rumbo Sur. Comienza el vídeo musical.

– La gente retoza en los parques, veo bicicletas por todas partes mientras oigo “Las májjjjinas de la muerte” (en teoría es “Las máquinas de la muerte” de Kazik) por los auriculares. Intento recuperarme del trauma de lo del móvil (el chorizo iba en bicicleta).

– Niños en patines. Niña que los mira a través del cristal de una pizzería.

– Parques bonitos. Edificios interesantes. Ambiente bucólico de un día festivo de primavera, de una tarde no tan fresquita de mayo. Shiny happy people all the time. Yo me agobio un poco, ¿soy yo también uno de ellos, chyba nie? Me dejo de paridas metafísicas y me convierto en uno de ellos, sólo que yo sigo andando y observo, observo sin parar…

– Giro a la derecha y me encamino hacia el Lejano Oeste.

– Niña perdida en Kaliska, estación de tren. La ayudo a encontrar a su madre. Mucha gente retorna de sus mini-vacaciones, sobretodo jóvenes, yogurines y jóvenes-yogurines.

– Me entero de los conciertos que van a tener lugar en Dekompresja. Vienen los “Dżem”, precisamente uno de los grupos que estoy escuchando.

– Llego a Retkinia y me la recorro de Este a Oeste. Me gustan mucho sus espacios abiertos, los colorines de las moles de viviendas, los parquecitos por doquier. Shiny happy people once again.

– Me doy cuenta de que nadie me conoce por ahí. Me pongo a bailar a ritmo de samba y un par de viejecitos tullidos me sonríen.

– Llego al final de barrio a las 18.00. Cojo un tranvía de vuelta. Hubiera podido volver andando, pero no quería que se me hiciese tarde.

– Les cuento mi hazaña a J. y a R. Me reprimo para no escribirle también a quién yo sé. R. me dice que si estuviera por su zona me invitaba a café. Nada que el tranvía 14 no pueda arreglar.

– Empieza a llover. Llego a Dabrowa, casi la otra punta de donde he estado. I’m singing in the rain. Carrerita hasta el noveno piso. Café, bombones y conversación con R. Gracias por la invitación.

– Vuelvo a Radogoszcz. Canturreo en el tranvía. El tranviero nos comenta que tiene que cambiar la ruta. A nadie del vagón le importa, a mí menos. Sigue lloviendo a cántaros.

– Bajo una parada antes para poder ir corriendo bajo la lluvia hasta la Plac Wolnosci.

Me planto delante de la webcam por si algún conocido de España la está mirando. Después del par de carantoñas de rigor cojo el 59 que viene enseguida.

– Un beodo casi se baja del autobús en marcha. Yo fui la única que me inmuté, aunque no llegué a abalanzarme sobre él porque la puerta se cerró a tiempo. El resto del mundo pasando de todo. Ya es la segunda vez que veo algo así…

– Llego a casa. Poco después aparece J. Sigue muy depre: digo y hago payasadas en su honor.

– Casi todo esto ocurre con la música polaca de TG de fondo.

– Mi vida es un musical. Hoy más.

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