Calítoe.:.

El último entrenamiento

Fui a Betemburgo a entrenar como cualquier otro día de entrenamiento. Sabía que iba a ser el último de mi estancia en Luxemburgo, pero pensaba que los motivos iban a ser otros.

Salí del gimnasio en camilla y en ambulancia con las sirenas a todo meter (otra casilla rellena más en mi currículum).

Volví a casa a la pata coja y con una factura clavada en el alma porque no les gustaba mi tarjetita.

Maldita sea la política de la Unión Europea en materia de seguridad social.

Y los de Muface también, porque seguro que me hacen como la otra vez y se las arreglan para demostrar que el que el médico me haya mandado una receta no es prueba de que hubiera estado en el médico.

Tócate el tobillo que tengo espachurrado.

Y del Caesar no digo nada porque me dejó tirada, pero me preparó comidita.

Hala, me voy a seguir llorando un rato. :violin:

Si a alguien le va el morbo y la americanada, el accidente fue algo similar a esto, pero en un salto de entrenamiento mucho más sencillo y con infinita menos presión. :tongue:

One Response to “El último entrenamiento”

  1. [...] vuelvo a las volteretas federadas. Mi etapa de gimnasia en el Gran Ducado se cierra con una lesión de tobillo que me deja KO durante más de un [...]

Trackback URI | Comments RSS

Leave a Reply