La Venus del portátil

EN: Warning: This post is over two years old, so it's possible that the views, opinions, links or instructions reflected on it do not correspond with the way I think now or the way things currently work. I have evolved (and so have the World and the Internet), so it might be advisable to just take this entry for a glimpse into the (my) past. :)

ES: Atención: Este artículo tiene más de dos años de antigüedad, de modo que los puntos de vista, opiniones e instrucciones que se vierten en él pueden no corresponder con cómo pienso ahora o cómo funcionan las cosas en la actualidad. He evolucionado (y también lo han hecho el mundo e Internet), así que probablemente lo más recomendable sería entender esta entrada como un simple reflejo del (de mi) pasado. :)

Hace unos días leí en la bitácora del filólogo Jesús Rodríguez Velasco una entrada en la que hablaba de un proyecto suyo muy curioso. Consiste en que quien quiera participar aparecerá retratado en un libro que se venderá con fines benéficos, y la fotografía ha de reinterpretar una obra de arte famosa que el retratado elija. Me hubiese encantado participar, pero entre que ya estoy metida en mil líos y que soy muy pudorosa yo, no me atreví a apuntarme.

La Venus del espejoDe todos modos, el pudor no le impide a mi vena exhibicionista expresarse, así que después de habérselo comentado a Maje, aquí le explico al resto del mundo cómo me gustaría aparecer en ese libro.

A mí se me había ocurrido representar “La Venus del espejo“, de mi estimado Velázquez, sobre la cama de mi cuchitril de Versalles, pero sin espejo. El lugar del espejo lo ocuparía mi portátil (gemelo del que tiene mi primer novio, por cierto) y el cupido sería mi amado Caesar. Aunque si él no está su lugar podría ocuparlo “Mariposo”, un peluche súper hortera que me regaló el Caesar y al que le tengo mucho cariño. Lo de estar en pelotas no me hace tanta gracia… Quizás con las mallas de gimnasia, o con la toalla de la ducha…

¿Qué eligiríais vosotros? ¿Os apuntáis?