Arroz con leche…

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ES: Atención: Este artículo tiene más de dos años de antigüedad, de modo que los puntos de vista, opiniones e instrucciones que se vierten en él pueden no corresponder con cómo pienso ahora o cómo funcionan las cosas en la actualidad. He evolucionado (y también lo han hecho el mundo e Internet), así que probablemente lo más recomendable sería entender esta entrada como un simple reflejo del (de mi) pasado. :)

… me quiero casar, con un chiquito que se llame…

Arroz con lecheQuién me iba a decir a mí que un día me iba a poner a hablar de comida tan ricamente.

Bueno, para los que no lo sepan, soy famosa por mi súper arroz con leche. :geeked: Aquí os pongo la receta básica que uso; luego, según el humor, el grado de inspiración o de gourmandise, se pueden hacer variaciones y fugas sobre el mismo tema, como añadirle cacao, aromas, crema de vainilla y chucherías varias.

Hala, aquí va el Arroz con leche à  la mode de chez moi.

Ingredientes para montárselo con la pareja y quizás otro colega más si no vais a repetir muchas veces, viciados:

  • Arroz (no, ¿de verdad? :p ) – 1 vaso GRANDE
  • Agua (con este no contabais, ¿eh?) – 2 vasos (y así aprovecháis los granos de arroz que se hayan quedado pegados)
  • Leche (este también es fácil de adivinar) – 6 vasos iguales al anterior
  • Azúcar (bueno, si vais a lo sobrio podéis prescindir del azúcar, pero entonces pierde la gracia) – 1 vaso (seguimos con el mismo, aunque conviene lavarlo y secarlo para que el azúcar no se pegue a las paredes)
  • Cortezas de limón y/o de naranja
  • ¡Canela! (Ya sé que a algunos la canela les repatea el hígado, pero a mí me pone, conque toneladas de canela en este caso)

Instrumentos:

  • Una olla, cacerola o recipiente para cocinar de unos 3-4 litros de capacidad, y si es alto, mejor, porque la leche tiende a insubordinarse e intentar rebosar.
  • Una cuchara de madera para remover con muuuuuuuuuucha paciencia durante una hora. Bueno, no tanto pero casi, pero así os va a salir un músculo…

Perpetración:

  • Hacemos hervir el arroz con el agua hasta que casi no quede agua (pero no dejéis que se queme o se convierta en papilla, almas de diox). Si no tenéis ojo de buen cubero: 7 minutos con el agua y luego, esté como esté, a por la leche.
  • Cuando el pobre arroz se esté deshidratando, le damos la leche por caridad, bajamos el fuego al 4 (de 6) o fuego medio o como queráis llamarlo y empezamos a hacer ejercicio removiendo con la cuchara de palo.
  • Tras las dos primeras emocionantes removidas, le añadimos las cáscaras de cítrico y algo de canela (en esta fase, es mejor que la canerla esté en rama, pero la verdad es que aunque no sea igual, da lo mismo que sea en polvo, con perdón). NO, el azúcar todavía no.
  • Removemos el mejunje durante media hora concentrándonos en el fondo del recipiente para que el arroz no se pegue. Podéis hacer lo que queráis mientras tanto, ahí yo no me meto. Personalmente, a mí me gusta hacer estiramientos: levantar las rodillas a la altura de las orejas y cosas así mientras escucho algún audiolibro. Pero por favor, no dejéis de remover, y no dejéis que la leche se salga (con la suya)
  • Arroz con leche: minuto 37. Añadimos el vaso de azúcar pero sin el vaso. En este momento podemos añadir las otras fruslerías que nos vengan a la mente, pero si no tenéis ganas, pues no.
  • Seguimos removiendo con un poco más de fuerza porque ya hemos pasado el calentamiento y no hay tanto peligro de lesión, pero sí de que el azúcar se peque al fondo. Ánimo, sólo 15 minutos más.
  • Arroz con leche: minuto 52. ¡Tiempo! Apagamos el fogón. Vertemos el esperpentito en un recipiente que quede bonito en la mesa y que aguante el calor (aunque si queréis dejarlo en plan “industrial” en la cacerola, por mí bien) y lo dejamos reposar mientras le propinamos unos cuantos lametazos a la cuchara de palo para meternos las ganas en el cuerpo.
  • Suele estar mucho mejor al día siguiente, pero si sois híper impacientes, haced un pequeño esfuerzo y esperad al menos a que la obra de arte culinaria no os queme la lengua y de paso el arroz haya absorbido algo más de líquido.
  • Cuando esté consistente, lo decoramos con un buen puñado de canela.
  • ¡AL ATAQUEEEEEEEE!

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