No me extraña que la gente tenga crisis a los 30 años. Que a esa edad tus padres te chafen un plan de fin de semana —una oportunidad única para estar con alguien diferente a los de siempre— y que luego te hagan viajar 60 kilómetros acostada en el suelo del coche es para sacar la metralleta.
Pero bueno, al final hubo plan alternativo: un cine-fórum en casa para ayudar a mi hermana a organizar una actividad para un curso. Fue “de vértigo”.
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