Al final, ayer entre depresiones varias y que nada relacionado con Pontevedra es divertido sin Maje o Jánder (el desgraciao me dejó tirada en el último momento, aunque es bien cierto que llevaba bastante tiempo cumpliendo como es debido), no fui a la manifestación en defensa del orgullo capitalicio pontevedrés. Quizás debía haber llamado a Silvia, que también es buena pontevedresa, aunque se haya tirado media vida por otras partes, pero no sé, estoy tímida últimamente.
De todos modos me parto con los periódicos (quién no): La Voz de Galicia y hasta el Faro de Vigo se apuntan a lo de las 20.000 personas. Los del Atlántico Diario dicen que 3000; será que cuentan en otro tipo de sistema…
Menudo asco dan algunas cosas. En serio, lo que hay que ver.
Por lavarme un poco las manos -no sé en este sentido de qué pie cojeas-, te digo que me perdones; pero a mí es que llevar esas rivalidades hasta ese extremo… en fin, creo que sabes a lo que me refiero. Como no hay cosas más importantes en el mundo para manifestarse…
Y sobre las cifras de asistencia, dependiendo de los intereses de las fuentes que consultes te dicen una cosa u otra; pero eso es tan viejo como el mito de las meigas, por decir algo.
Víctor, la manifestación no era contra Vigo, era a favor de Pontevedra ante las amenazas de “ellos”. “Ellos” lo empezaron todo.