Oh, la empanada mental

EN: Warning: This post is over two years old, so it's possible that the views, opinions, links or instructions reflected on it do not correspond with the way I think now or the way things currently work. I have evolved (and so have the World and the Internet), so it might be advisable to just take this entry for a glimpse into the (my) past. :)

ES: Atención: Este artículo tiene más de dos años de antigüedad, de modo que los puntos de vista, opiniones e instrucciones que se vierten en él pueden no corresponder con cómo pienso ahora o cómo funcionan las cosas en la actualidad. He evolucionado (y también lo han hecho el mundo e Internet), así que probablemente lo más recomendable sería entender esta entrada como un simple reflejo del (de mi) pasado. :)

Me gustaría decir tantas cosas en esta entrada. No es que haya pasado nada especialmente trancendente, o sí, pero ya no tengo fuerzas para contárselo al mundo a través de una bitácora. Ahora, con tanto Twitter, Facebook y demás, al final lo acabas contando todo sin decir mucho. Me gustaría contar batallitas, pero no sé por dónde empezar. Supongo que la principal batallita es que estoy desmotivada para casi todo. Al final consigo hacer algo porque me llevo a rastras y porque sé que al final me voy a sentir mejor, pero cuesta tanto arrancar… Es difícil esmerarse en hacer cosas cuando la probabilidad de fracaso es tan alta y el nivel de compensación está bajo mínimos. Es difícil incluso plantearse cambiar algo cuando las últimas decisiones que has tomado han mejorado lo que estaba mal pero han estropeado lo que estaba bien, así que al final se ha quedado en la misma cantidad de asco, y va a ser cierto eso de que más vale asco conocido.

Estoy faltando a prácticamente 2 de cada 3 clases de la escuela de idiomas por semana y voy a entrenar de Pascuas en Ramos. Las únicas cosas que hago con regularidad, aparte de dormir (esto de no tener conciencia es buenísimo), es entrenar a los niños pequeños de las escuelas de gimnasia y sacar a Mandi a pasear. Supongo que se debe a que es lo único que hago por otros entes, y mi trabajo me cuesta también.

Pensé que estas tonterías se me pasarían al empezar a tomar la píldora o al dejarla, pero siempre vuelven.
Oh, la astenia otoñal… Y si no es eso tampoco, “oh la empanada mental…”. :violin: