Si no eres un poco más listo que un perro, no intentes gobernarlo

EN: Warning: This post is over two years old, so it's possible that the views, opinions, links or instructions reflected on it do not correspond with the way I think now or the way things currently work. I have evolved (and so have the World and the Internet), so it might be advisable to just take this entry for a glimpse into the (my) past. :)

ES: Atención: Este artículo tiene más de dos años de antigüedad, de modo que los puntos de vista, opiniones e instrucciones que se vierten en él pueden no corresponder con cómo pienso ahora o cómo funcionan las cosas en la actualidad. He evolucionado (y también lo han hecho el mundo e Internet), así que probablemente lo más recomendable sería entender esta entrada como un simple reflejo del (de mi) pasado. :)

Me ha gustado mucho la intervención del usuario Piturro en un hilo del foro de Mi Gato a propósito de un perro que había sido adoptado y devuelto al cabo de unos meses:

Tenemos que ser comprensivos con aquellos que devuelven un perrito tras unos meses de intento fallido de adopción:
– En primer lugar, los perros aceptan las órdenes de los humanos porque suponen que tienen mayor inteligencia. Por desgracia, no siempre es así y son muchos los humanos con déficits importes en su inteligencia. Los perritos se dan cuenta rápidamente y se niegan a seguir las órdenes de un “jefe” menos dotado que ellos mismos.
– En segundo lugar, tenemos el carácter. Los perros tienen una perronalidad sencilla, centrada en aspectos básicos como la defensa de su territorio, su comida y la búsqueda de hembras y/o machos. En este sentido también hay humanos con personalidades insulsas y endebles, sin ideas claras, sin voluntad suficiente como para superar la de su propio perro. Este tipo de humanos también fracasan en imponer su voluntad a su mascota.
– En tercer lugar están los humanos a la moda, normalmente también pertenecen a los dos grupos anteriores. Este tipo de humanos se guía por los consejos de la tele y ahora impera el “buen rollo total”, así que en lugar de educar a su mascota, dejan que evolucione libremente sin ningún medio de corrección del comportamiento, como por ejemplo un pequeño cachete en las ocasiones en las que es necesario. El resultado es catastrófico y su mascota acaba asilada en cualquier perrera o abandonada en algún monte; así, sin haber recibido nunca un coscorrón, la criatura se lleva una auténtica “hostia vital”.

En resumen, si no eres un poco más listo que un perro, no intentes gobernarlo, no funcionará.