Soy la arquitecta de mi propia destrucción

Estoy de duelo: he perdido mi segundo molar superior izquierdo y, aunque el hueco que ha dejado no es muy evidente y llevaba varios años preparándome para este desenlace, la pérdida de una pieza dental es dura para mí. Es curioso que en todo el proceso, desde la primera fractura hasta el último resquicio de corona, pasando por una endodoncia y varias reconstrucciones, nunca tuve dolores ni molestias. Algunos dicen que es porque soy muy sufrida, pero ahora que lo pienso, quizás sea porque mientras las bacterias destrozaban uno de mis bienes preciados, me pasaban otras cosas que dolían más. Por algo en literatura se relacionan los dolores de muelas con males de amor… Lo mío eran hecatombes sentimentales que me anulaban los sentidos. :p

Bueno, lo dicho: id regularmente al dentista aunque no tengáis molestias ni notéis nada raro y os ahorraréis dinero y disgustos en un futuro.