Sobrevivimos en la España de antes

Esto está dedicado a las personas que nacieron entre 1950 y 1980.

¡La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia!!!!

Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos los que vivimos en la España de antes:

Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag, hacíamos viajes de 10-12h con cinco personas en un 600 o en un Renault 4 y no sufríamos el síndrome de la clase turista. Si tal un poco de mareo, pero nos bajábamos todos y listo.

No tuvimos puertas ni armarios con protecciones o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.

Andábamos en bicicleta sin casco, ni rodilleras ni coderas.

Los columpios eran de metal y con esquinas en pico, y jugábamos a “lo que hace la madre hacen los hijos”, esto es: a ver quién era el mas bestia.

Pasábamos horas construyendo nuestros “vehículos” con trozos de rodamientos para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que nos habíamos olvidado de los frenos. Después de chocar con algún árbol, aprendimos a resolver el problema.

Jugábamos a “churro va” y al pañuelo y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.

Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos. Eso sí, nos buscábamos maderas en los contenedores o donde fuera y hacíamos una caseta para pasar alli el rato.

No había móviles.

Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar
a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos y ¡a la escuela!.

La mitad de los compañeros de clase tenía la barbilla rota o algún diente mellado, o alguna pedrada en la cabeza…

Tuvimos peleas, nos partíamos la cara unos a otros y/o nos decíamos las palabras más hirientes que se nos ocurrían y aprendimos a superarlo.

Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ¡ruedas!!!

Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.

Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando.

Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagió de nada.

Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.

No tuvimos Playstations, Nintendo 64, vídeo juegos, 99 canales de televisión, películas en vídeo, sonido surround, móviles, ordenadores ni Internet, pero nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos globos llenos de agua y arrastrándonos por los suelos destrozando la ropa.

Nosotros sí tuvimos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos.

O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a la comba, a la goma, a la peonza, a las canicas, a la lima, al rescate…, en fin tecnología punta…

Íbamos en bici o andando hasta su casa y llamábamos a la puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, ¡nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel! !Sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos?

Hicimos juegos con palos, botellas y balones de fútbol improvisados, y comimos pipas y, aunque nos dijeron que pasaría, nunca nos crecieron en la tripa ni tuvieron que operarnos para sacarlas.

Bebíamos agua directamente del grifo de las fuentes de los parques, agua sin embotellar, ¡donde chupaban los perros!!!

Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la escopeta de perdigones o con el tirahuevos, antes de ser mayores de edad y sin adultos, DIOS
MÍO!!

En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos.

Los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción.

Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repitieron curso, pero no importa, hoy muchos de ellos tienen 2 coches en su casa.

¡Que horror, no inventaban exámenes extra!

Y ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo y jugando a beso, verdad y atrevimiento, no en un chat diciendo :) :D :P

Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo, o un simple grito y te callabas.

Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.

Tú eres uno de ellos?? ¡Enhorabuena! Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, antes de que todos estos niñatos que hay ahora (que se creen algo y no tienen respeto ni educacion a nadie) destrocen el mundo en el que vivimos.