He pasado el puente de San José en Madrid, y no tenía ni idea de que habría puente, fui allí porque se me ocurrió la genial idea de presentarme a un examen para traductores de la Comisión Europea…
El examen fue un desastre, pero aproveché la ocasión para ver a mis queridos primos Fernando e Inma (Carlos no pudo venir, pero ya nos tenemos fichados mutuamente en Facebook
) y presentarle mis respetos a una tía-abuela mía que no veo tan a menudo como a la otra y que recientemente se quedó viuda. También pude ver a Irene y a Marta, colegas de Luxemburgo. Fue la primera visita a Madrid del Caesar y la Madrina nos llevó a todas partes y nos invitó a todo por mucho que insistiéramos en pagar nosotros.
Ahora estoy de vuelta a la realidad (siempre estoy volviendo a la realidad y no termino de acostumbrarme). Llevo tres semanas tosiendo y ya estoy harta. De Madrid al cielo, o al limbo de los tontos, que ahí es donde acabaré yo.
De que me tocase la lotería, pero como no juego… No, hablo de otra cosa.
Ayer tuve el viaje de avión más coñazo de mi vida, y no fue por el tiempo, no. Eso de que hoy en día en los aviones no te dan ni agua aunque hayas pagado 600 euros es tan literal que dan ganas de sacar la metralleta.
Y hoy me entraron tantas ganas de presentarme a esto… Aún no tengo claro por qué no lo hice…
Ayer nos despedimos de “nuestra casita” en Neiduerf…
Es tan graciosa la coincidencia: dejamos Luxemburgo precisamente el día anterior al que se cumplieran dos años de la primera vez que puse el pie en el Gran Ducado, con Maje. Anda que no han dado vueltas algunas cosas desde entonces…
Ahora con el Caesar definitivamente en las Galias puede decirse que comenzamos de lleno nuestra etapa francesa.
Si nos entra morriña, siempre podemos recurrir al jardín de Luxemburgo en París.
Por cierto, qué curioso que entre los pocos países que no han reconocido la independencia de Kosovo estén tanto España como Rumanía. Que conste que en este caso estoy con Serbia: para ser salomónicos ¿no podrían darle a este territorio cierto tipo de autodeterminación, como tenían con Tito, sin tener que montar un país aparte? Para testimonios de primera mano, recomiendo las últimas entradas de mi güebcolega Iva (en inglés).
Y ayer se me murió la tecla de la coma en el teclado del portátil.
A ver qué sale de aquí…
Uso mucho el tren, así que por estadística ya me ha pasado casi de todo: en noviembre de 1997 (hace 10 años ya, mira tú cómo pasa el tiempo), la locomotora y el vagón donde yo estaba descarrilaron en Catoira cuando iba de Pontevedra a Santiago.
También he vivido retrasos de todo tipo, incluidos los de la súper huelga de transporte en Francia del mes pasado. Gracias a eso aprendí el valor de un taxi: comprobé que se puede iniciar una batalla campal por conseguir un maldito taxi… La ciudad es la jungla.
Ayer un tren se llevó por delante una furgoneta entre Betemburgo (Luxemburgo) y Thionville (Francia), pero se veía venir: siempre que pasamos por esa zona me parece que vamos mucho más rápido de lo que deberíamos, vibra todo y la gente se acojona, así que en cierto modo se lo estaban buscando. En octubre del año pasado hubo otro acccidente en esa zona con cinco muertos y todo.
No, yo no iba en ese tren que metió la gamba ayer… Tendría que haber ido en el siguiente, leñe, pero como había que recoger los destrozos, todos los trenes sufrieron un retraso “indeterminé”, toma ya… Pusieron autobuses para ir hasta Thionville y así allí podríamos coger otros trenes, pero a las 20:30 yo seguía en Luxemburgo. Al poco de entrar en uno de los autobuses oí que hasta las 21:40 no saldría un TGV hacia París, y tuve una epifanía: “no me da la gana de atravesar París y Versalles a las tantas y quizás tener que luchar otra vez por un taxi”. Me largué del autobús casi en marcha y cambié mi billete para hoy por la mañana. ¡Hasta me devolvieron casi 9 euros!
Me da que el que iba en la furgoneta no acabó tan contento… Aunque no he oído que hubiera muertos. Espero que no le vaya muy mal…
Me pegué un buen palizón esta mañana y estuve a punto de perder medio día libre al que tengo derecho en el trabajo, pero lo bueno es que pude dormir una noche más con el Caesar.
¡Pobre! Por la mañana temprano no me dejaba irme.
Pero los dos próximos fines de semana será él el que venga a íŽle de France: ya estoy harta de que sea a mí a quien le pasen todas las anécdotas ferroviarias.
“Gracias” a la huelga de transporte en Francia me quedo un día más en Luxemburgo con mi estimado y nunca bien ponderado Caesar, mira tú que bien.
A ver si me las arreglo para no perder el ritmo, porque me da que la próxima semana va a ser una “vaya semanita”…
P.S.: Al final sólo fueron unas horas más. Pero bueno, se lleva, se lleva…
Iba a comenzar con un “nunca te acostarás…”, pero como últimamente todo es sexo y a mí ya me está aburriendo tanta alusión fácil, cambio el título.
A lo mejor resulta que es vox pópuli (debería serlo) y menuda novedad la que os voy a contar. Pero aunque por una parte este descubrimiento tardío me ha hecho enrojecer, también me ha encantado aprender algo nuevo después de tanto tiempo con solamente vueltas sobre lo mismo, ver algo que no tenía ni idea de que existía y era así.
Llívia existe.
No he conocido a la tal villa de Llívia personalmente aún, pero saber que anda por ahí ya me acerca más a ella.
Este lugar es algo así como el consuelo ante la pérdida de Gibraltar: resulta que tenemos un trozo de Francia que es España (o Países Catalanes, que tal y como está la cosa, vaya usted a saber), mira qué bien.
Ya no me enrollo más, comparto con vosotros el descubrimiento: supe de su existencia gracias a esta página francesa y la Wikipedia hizo el resto. 
Qué bien que tengo un trozo de la madre patria más cerca de lo que creía.
Mañana, mañana… I’m leaving for Luxembourg. A friend of mine is going with me for a few days of holidays, so she will accompany me the first days of this new chapter of my adventures.
I’ll be round the place for 5 months. But I will be round here for sure as well
í€ bientí´t! (And I’ll try to learn Lí«tzebuergesch too
)